La mente se entrena calmándola, aquietándola. Para esto, la práctica habitual de meditación y yoga en atención plena es una potente herramienta de AUTOLIDERAZGO porque abre un espacio entre el estímulo y tu respuesta permitiéndote elegir y no desbocarte con la rapidez de un «link» de tu cerebro a tu cuerpo.

Aquietar la mente no solo es “calma” desarrollarás habilidades y competencias mentales que te permitirán gestionar tus pensamientos de manera sana y con una mayor resiliencia psicológica. Si los pensamientos que te pasan por la cabeza son en su mayoría negativos, es más probable que tu perspectiva de la vida sea pesimista. Si tus pensamientos son mayormente positivos, es probable que tú seas optimista, esto es alguien que practica el pensamiento positivo.

¿No estás segura/o de si tu diálogo interno es positiva o negativa? Las siguientes son algunas formas comunes de diálogo interno negativo:

  • Filtrar. Exageras los aspectos negativos de una situación y filtras todos los positivos, dejándolos de lado. Por ejemplo, tuviste un gran día en el trabajo. Terminaste tus tareas antes de tiempo y te reconocieron por haber hecho un trabajo rápido y completo. Esa noche, te concentras solamente en tu plan para terminar todavía más tareas y te olvidas del reconocimiento que recibiste.
  • Personalizar. Cuando sucede algo malo, tú automáticamente te echas la culpa. Por ejemplo, te enteras de que se canceló una salida con amigos y supones que el cambio de planes se debe a que nadie quería estar cerca tuyo.
  • Dramatizar. Tú automáticamente anticipas lo peor. La cafetería se equivoca en el pedido y automáticamente piensas que el resto del día será un desastre.
  • Polarizar. Ves las cosas solamente como buenas o malas. No hay término medio. Sientes que tienes que ser perfecto, o de lo contrario eres un fracaso total.

Si tienes una actitud negativa, no esperes convertirte en un optimista de la noche a la mañana. Pero con la práctica y el tiempo, tu diálogo interno contendrá menos autocrítica y más autoaceptación. También puedes ser menos crítico con el mundo que te rodea.

Cuando tu estado mental es generalmente optimista, eres más resiliente y capaz de manejar el estrés diario de una manera más constructiva. Esa capacidad puede contribuir a los beneficios para la salud ampliamente observados del pensamiento positivo.

Comienza por desterrar el «piensa mal y acertarás» como tantos otros refranes populares tan poco constructivos y practica el pensamiento positivo todos los días.

 

 

 

 

 

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