Los expertos parecen coincidir en que nuestro cerebro está programado para disfrutar de cualquier relato por su influencia directa en nuestras emociones. La narración nos genera conexión y una probable identificación, por eso nos encanta.

Que la mente genere historias es evolutivo, pero hemos de ser conscientes de que la vida que vivimos se configura en base a esas historias y nuestro relato puede acabar por convertirse en nuestra vida. El guion de la historia es un sistema que tiene la mente para interpretar cosas complejas. Si eres creativa, ávida lectora o fan de series de suspende sabrás de que te hablo. Somos capaces de encontrarle argumento a un simple dibujo porque eso le da sentido para nosotros… personajes buenos y malos… situaciones deseables e indeseables… etiquetamos y comprendemos.

Pero lo cierto es que también contamos con herramientas para silenciarnos y percibir de otro modo. Podemos y debemos aprender a cultivar un talante menos interpretativo y que no se tome las cosas de un modo tan personal.

Si te preguntas por dónde empezar, aquí van unos consejos que espero te resulten beneficiosos para aprender a ser resiliente:

  • Oriéntate hacia lo bello, valioso e interesante
  • Agradece a la vida, a tu cuerpo, a la naturaleza, a eso que para ti hace que las cosas funcionen
  • Cultiva curiosidad e interés
  • Escucha, dialoga y evita discusiones

Poco a poco, con tu atención y tu presencia crearás predisposición hacia aquello que es, en verdad, más positivo y verdadero y silenciarás la cháchara mental que todo lo juzga. Con la resiliencia psicológica te darás cuenta de que tal como miras el mundo así interpretas lo que está pasando.

Saber que existen sesgos de percepción, errores que nos llevan a mal interpretar las situaciones que vivimos, nos libera del peso de «la verdad».  La invitación es a mirar con una orientación positiva a la realidad no a darle vueltas a una fantasía. Lo interesante, el reto, aprender a meditar es orientarte hacia lo bueno, sano y que funciona de la vida; desde la fantasía interpretativa de tu realidad no puedes operar, ni crecer, ni crear.

 

 

 

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