#Bienestar, qué palabra tan bonita.

Sinónimo de salud, calma, paz, serenidad y resiliencia psicológica, el término bienestar apunta a un tipo de vida más consciente y con más presencia. Una vida que nos invita a abrir espacios para la escucha interior, a reconocer nuestra valía y nuestros talentos y por tanto a querernos más y mejor.

Hay que sentirlo, no vale que te lo cuenten. No podemos depender constantemente de las emociones para ser felices, necesitamos ilusionarnos, ver la vida con cierta ligereza y muchas dosis de inspiración. Vivir en tu bienestar es generar tu propia dinámica de progreso en torno al ser humano completo y capaz que ya eres. Establecer tus propias rutinas de autocuidado. Rodearte de personas que te hagan bien y poner limites o soltar relaciones que no te respeten. Clases de meditación para practicar la interpretación generosa (de ti depende pensar que vives en un universo hostil o amigable) Poner en duda el proceso natural de «creación de opiniones» es decir, nuestras creencias… es sanador darte cuenta de que puedes ir suavizando esas historias… deconstruirlas, simplemente no dando nada por sentado y conociendo las trampas de nuestra memoria emocional.

Y baja al cuerpo una y otra vez, cada día. Cuando la mente está muy abstracta el cuerpo puede darnos la oportunidad de lo tangible… acostúmbrate a utilizar las sensaciones corporales como un criterio de decisión y protección. Respira profunda y suavemente, recupera el contacto con tu sentir. Y prosigue.

Nos expandimos, nos contraemos…

Todos hemos visto a los dragones.

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