Habitar el cuerpo con plena consciencia es tan sencillo como conectar con nuestra respiración y con las sensaciones corporales.

El Mindful Yoga -que se sustenta en los principios del hatha yoga- es, después del escáner corporal y la meditación sentada, la tercera practica de meditación formal que se utiliza en los programas de reducción de estrés. Se basa en ejercicios de estiramiento, fortalecimiento y equilibrio realizados muy lenta y atentamente con una consciencia presente, instante tras instante, en la respiración y en las sensaciones que aparecen cuando asumimos determinadas posturas.

Este entrenamiento nos permite experimentarnos como una totalidad, independientemente de nuestra forma física. Siempre en el límite del límite, sin forzar, de forma que cada cual debe asumir conscientemente la responsabilidad de escuchar cuidadosamente lo que su cuerpo le dice e interpretar las señales que le envía durante la práctica.

Ser conscientes del lenguaje de nuestro cuerpo, incluidas las expresiones faciales y lo que revelan sobre nuestras actitudes y sentimientos, puede ayudarnos a cambiar esas actitudes y sentimientos adaptando nuestra postura física. Prueba en ti cómo algo tan simple como esbozar media sonrisa puede evocar sensaciones de felicidad y relajación ausentes antes de que movilizásemos los músculos faciales necesarios para ello.

Este tipo de yoga atento y amable es un auténtico laboratorio para explorar y profundizar en nosotros. Practicar de este modo es un trabajo interno que va mucho más allá de los beneficios físicos naturalmente derivados del estiramiento, el fortalecimiento y el equilibrio. Pero no solo es una posibilidad de explorarnos y conocernos más y mejor. También se busca promover la salud en general al generar un estado fisiológico de armonía alostática llamado «respuesta de Relajación» que se opone a los estados fisiológicos de la «respuesta del Estrés» los cuales están implicados en diversas patologías médicas relacionadas con el estrés, ansiedad y depresión.

 

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