Ser resiliente

es sostener el interés

¿Con Mindfulness voy a dejar de sentir estrés de una vez por todas? La respuesta es NO, porque aún después de aprender a ser resiliente seguirá habiendo situaciones, relaciones y conversaciones que nos resulten estresantes.

En estas circunstancias, a través de mi método te enseñaré cómo puedes recurrir a la respiración en cuanto sientas los primeros síntomas de estrés: tensión muscular, aceleración del ritmo cardíaco…

No es posible “liberarse” del estrés

Paradójicamente, cuando usamos la meditación para liberarnos del estrés, estamos tratando de controlar la experiencia, juzgándola como “negativa”, algo que es opuesto a la conciencia amable, sin juzgar, que cultivamos con mindfulness. No se trata de controlar sino de aprender a estar con cualquier cosa que surja, sea agradable, desagradable, cómoda o incómoda. Si olvidamos este principio central, nos apegamos a ciertos estados (facilidad, relajación, flujo) y evitamos otros (tensión, ansiedad, lucha). Es decir, estamos entrenando la resiliencia.

Puedes probar a desarrollar la resiliencia de una forma sencilla:

Comienza por observar las sensaciones que acompañan al estrés y la tendencia de la mente a orientarse hacia la experiencia placentera en lugar de la incomodidad del estrés. Mira a ver qué sucede cuando simplemente observas la aceleración de los latidos de tu corazón, la tensión en la mandíbula, los hombros o el estómago… sin crear una narrativa alrededor de la sensación.

De este modo construimos resiliencia psicológica cambiando nuestra mentalidad a modo meticamind

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