Una de las bases del yoga es el control del flujo respiratorio, lo que se denomina pranayama, que consta de tres movimientos: inspiración, expiración y retenciones de la respiración. Ya los Yoga Sutra de Pantanjali, los textos más antiguos y relevantes sobre el yoga, afirman que la práctica regular de pranayama (respiración) reduce los obstáculos que impiden la percepción clara, destacando así la profunda relación entre respiración y mente.

Hoy en día la ciencia ha comprobado que cuando respiramos profundamente cambia la actividad en la corteza del cerebro. Ya se conoce que el control básico de la respiración se produce en el tronco del encéfalo, donde se controlan todas las funciones vitales claves. Una razón científica de peso que avala la importancia de entender y saber dirigir las técnicas de respiración.

La forma en la que respiramos influye directamente en la actividad cerebral, porque la respiración tiene conexiones directas con distintas partes de la corteza cerebral, donde se gesta el pensamiento, la percepción o la imaginación; es la zona del cerebro que está implicada en los procesos de aprendizaje, la atención y la memoria.

Tenemos poca conciencia respiratoria, y en general, los adultos respiran más por la parte alta de la caja torácica, lo llamamos respiración clavicular, que es donde hay menos rendimiento respiratorio, ya que las tensiones y el estrés bloquean el principal músculo respiratorio: el diafragma. De su buen funcionamiento depende en parte la calidad de nuestra respiración. La razón de su importancia: el corazón se asienta sobre el diafragma y recibe un masaje con cada respiración. Al inhalar, el diafragma se contrae y baja, haciendo descender al corazón; al exhalar, se relaja y sube, empujándolo ligeramente desde abajo. Este contacto constante se produce también con los pulmones y los órganos de la cavidad abdominal.

En yoga y meditación sabemos que trabajar la respiración de forma consciente tiene consecuencias directas no solo sobre lo que pasa en el cerebro, por lo que aprender a respirar de forma consciente tiene un impacto directo en nuestra salud. Si sientes que respiras superficialmente, lo interesante sería ir al origen: buscar las respuestas en tu estado emocional y en tu conciencia corporal. En nuestras sesiones prestamos la misma atención a los músculos respiratorios y posturales; si cultivas una conciencia corporal, respiratoria y emocional, es cuando la respiración se libera de los factores que la limitan.

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